ES TIEMPO DE UNA DEMOCRACIA MADURA

El próximo 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, se conmemora en nuestro país a las víctimas del último golpe de Estado de 1976. En ese año comenzó uno de los periodos más oscuros de nuestra historia, extendiéndose hasta el 10 de diciembre de 1983 cuando Alfonsín juró como presidente de la Nación Argentina.

Asimismo, 2023 se convierte en un año muy valioso para el sentir del pueblo argentino ya que este año cumpliremos 40 años ininterrumpidos de vivir en un Estado de derecho y en pleno uso de nuestras libertades. Desde aquel día hasta hoy, nuestra democracia fue acumulando deudas pendientes con la ciudadanía, pero también hemos aprendido que los conflictos deben resolverse siempre dentro del marco de la institucionalidad democrática.

Entre esas deudas, podemos mencionar que durante estas últimas cuatro décadas nuestro país no ha logrado consolidar un modelo de desarrollo sostenido e inclusivo, sino que ha ido tropezando cíclicamente con crisis que fueron dejando más y más argentinos excluidos y marginados.

Los índices de pobreza y de indigencia que tenemos así lo demuestran. Un relevamiento realizado por la UCA a finales de 2022 demuestra que la pobreza llegó al 43,1% -alcanza a más de 17 millones de argentinos- y la indigencia alcanzó al 8,1%. Esto sin hablar de una inflación que ronda los tres dígitos.

Desde el Movimiento Productivo Argentino no nos cansamos de decirlo, tenemos un país bendecido por todos los climas, dotado de recursos naturales que el mundo entero codicia, con una de las plataformas marítimas más grandes del planeta y un capital humano de excelencia que aún hoy se destaca.

Pero lamentablemente, también hemos tenido una clase política que no ha estado a la altura de las circunstancias y que está enfrascada en enfrentamientos inocuos, en lugar de buscar el diálogo y la construcción en conjunto. Quizás sea este uno de los asuntos más importantes a resolver de nuestra -ya no tan joven- democracia con su gente.

El camino para comenzar a solucionar nuestros problemas y entrar definitivamente a transitar la senda del desarrollo, empieza con lograr la Unidad Nacional. No podemos seguir peleándonos. Nuestra convicción surge de las experiencias que Eduardo Duhalde llevó adelante en el municipio de Lomas de Zamora, en la gobernación de la Provincia de Buenos Aires y luego en la Presidencia de la Nación. Él siempre destaca que cada vez que le tocó gobernar, sin importar que tuviera mayoría en las respectivas legislaturas, buscó hacerlo mediante el consenso.

Cuando debió conducir la provincia, en su discurso de asunción planteó la idea de abolir los términos “oficialismo y oposición”. Y así lo hizo: junto al equipo que lo acompañó se encargaron de gestionar el gobierno, mientras que aquellos partidos que no resultaron electos se ocuparon de los organismos de control provinciales. Por tal motivo, cada vez que tuvieron que plantear alguna cuestión relevante para la provincia los 70 diputados nacionales, sin distinciones partidarias, actuaron en conjunto como defensores de los intereses bonaerenses.

Veinte años después, allá por 2002 y frente a una de las crisis más importantes de nuestra historia reciente, con la misma forma de entender la gobernanza se construyó el primer gobierno de unidad nacional de la Argentina. Como se dijo en aquel momento, se necesitaba del esfuerzo de todos y de una amplia mayoría parlamentaria que sostuviera a un gobierno frágil, que asumía en medio de un caos generalizado.

Fue así que se sumaron al gabinete ministros pertenecientes a distintos partidos, como así también representantes de diversos sectores de la comunidad productiva. Los legisladores, más allá de sus identidades partidarias, trabajaban conjuntamente aprobando las leyes -previamente acordadas- imprescindibles para enderezar el rumbo.

Hoy, tal como marcan esas experiencias, debemos juntarnos todos y comprometernos mediante un acuerdo programático, vinculante entre las fuerzas políticas y de frente a la ciudadanía. Para lograrlo es fundamental dejar los enfrentamientos de lado. Se torna urgente superar esta crisis y empezar a construir las bases de un segundo Gobierno de Unidad Nacional que proyecte la Argentina del futuro.

Movimiento Productivo Argentino